Al sector de pobres e indigentes se le pide que entienda "que son medidas aplicadas para la contingencia y que para disfrutar de alguna mejora deberán tener paciencia".
"Es muy injusto que acusen al gobierno nacional de ser un gobierno de ricos, para los ricos" afirma un dirigente provincial de UCR-Cambiemos y comienza a enumerar las medidas tomadas "no sólo para contener a los sectores más vulnerables sino, y especialmente, para lograr que puedan ingresar al mercado laboral de una forma sustentable y de calidad".
La lista de "medidas a favor de los pobres" es larga e incluye, entre otros ítems, la devolución del 15% del IVA para compras de artículos de la canasta básica para jubilados y beneficiarios de planes sociales, tarifas diferenciales en gas y electricidad, reparación histórica a los jubilados y, fundamentalmente, la reglamentación anunciada esta semana de la ley de emergencia social que significará la inmediata utilización de 30 mil millones de pesos, en tres años, para los movimientos sociales.
Agrega otro aspecto que considera tan importante como los anteriores: "ahora decimos la verdad. No mentimos".
Ninguno de los puntos señalados puede catalogarse como inexacto y de ahí surge la incomprensión de muchos dirigentes de Cambiemos ante la acusación al Ejecutivo Nacional de gobernar para los ricos.
Al sector de pobres e indigentes se le pide que entienda "que son medidas aplicadas para la contingencia, para la crisis, para que se sientan atendidos, comprendidos y contenidos, pero que para disfrutar de alguna mejora deberán tener paciencia" porque "no es fácil revertir una situación estructural tan compleja en apenas un año y medio de gobierno", período en el que, según la Universidad Católica hay un millón y medio de nuevos pobres.
"Nadie puede creer que eso sea culpa del gobierno de Macri", dijo Carim Peche al recordar la pesada herencia y olvidar que más importante que la verdad es la percepción que se tenga de ella.
La paciencia y la confianza en el bienestar futuro también es pedida a los nuevos "empobrecidos" o sea todos aquellos que ven disminuidos sus ventas y/o ingresos como cuentrapropistas y, especialmente, a quienes dependen de un ingreso mensual cuyos sueldos se ven amenazados de quedar por debajo de la inflación del 2016.
Supongamos que todos esos sectores sociales adquieran enormes dosis de paciencia y hagan el "aguante" a Mauricio Macri, que "entiendan" la necesidad del gobierno de tener más tiempo para coronar exitosamente su gestión y que, como alguna vez dijo Raúl Alfonsín, acepten vivir en una economía de guerra.
Pero surge un problema, pues mientras a la mayoría se le dice que los muy buenos intereses que cobrará por su paciencia lo podrá hacer en el futuro, hay otro sector para el que, también por medidas adoptadas por el gobierno, los beneficios obtenidos son suculentos e inmediatos.
Ello quedó evidenciado en la edición de este año de Expoagro en el que que la patronal del campo, los bancos y las importadoras de maquinarias agrícolas concretaron negocios por más de $ 20.000 millones.
Pero este panorama de bienaventuranza no incluye a todos los que integran el genéricamente denominado "campo". Muestra de ello es la creciente disconformidad de los pequeños y medianos productores de las diferentes economías regionales que se manifiestan cada vez con mayor visibilidad y virulencia que se evidenció con el yerbatazo misionero y los cortes de ruta con manifestaciones, en el Chaco.
A ello debe agregarse el malestar en la Federación Agraria Argentina por la quita de restricciones a la venta de tierras a capitales extranjeros que "avanza contra los pequeños y medianos productores" según dijo.
Además desde el gobierno nacional se anuncian medidas que son presentadas y anunciadas desde un punto de vista eminentemente técnico, sin tener en cuenta la dimensión política que poseen, como por ejemplo la modificación de la forma de calcular el aumento a los jubilados, el arreglo por el juicio con el Correo Argentino y la concesión de rutas áreas a Avianca. En todos estos casos el gobierno retrocedió y dejó la sensación que, antes de corregir los errores, intentó beneficiar a los más poderosos, a los más ricos. .
Tal vez sea en estos aspectos donde se centre la génesis de la percepción de gestión sectorial que se le endilga al gobierno nacional.
Quedaría por analizar asimismo si las expectativas de gran parte del 51 % que le dio el triunfo a Mauricio Macri y que le demandaba "terminar con el autoritarismo, el cepo, las cadenas nacionales, la soberbia, la mentira, el populismo y la corrupción" no derivaron en algo más terrenal como por ejemplo, la necesidad de llegar a fin de mes.