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    CFK, símbolo de las típicas antinomias argentinas

    El estilo de gobierno del kirchnerismo, conformó un conglomerado "antikirchnerista" que se opuso férreamente a la ex presidenta.

    Desde que irrumpió en la escena política nacional a fines de 1995, cuando asumió por primera vez como senadora por Santa Cruz, Cristina Fernández de Kirchner se fue abriendo paso, generando aliados y detractores, como les suele ocurrir a casi todos sus colegas en actividad, sean del partido político que sean.

    Portadora de buena oratoria y fuerte carácter, sus posturas en contra de varios proyectos del entonces presidente Carlos Menem provocaron muchas rispideces. De hecho, un legislador peronista de ese entonces, al cortar el teléfono tras una discusión con ella, le dijo a sus colaboradores: "Con razón el marido la mandó de senadora para Buenos Aires: así la tiene lejos de Río Gallegos y no le hincha las pelotas". Finalmente, sus pares la acusaron de "revoltosa" y la expulsaron en 1997.

    Lejos de amilanarse, Cristina continuó su carrera como diputada nacional y otra vez senadora por Santa Cruz, luego también senadora por Buenos Aires, cuando ya era primera dama en la presidencia de Néstor Kirchner y finalmente jefa de Estado en dos períodos consecutivos. En todo ese periplo fue participando de un proyecto político que ganó cada vez más poder y que virtualmente "heredó" por completo con la muerte de su esposo.

    El estilo de gobierno del kirchnerismo, caracterizado por las pulseadas con diversos sectores (Fuerzas Armadas, parte del Poder Judicial, las principales entidades del campo, grandes multimedios, algunas concesionarias de servicios públicos, gremios fuertes, entre otros) terminó por conformar un conglomerado "antikirchnerista" que se opuso férreamente a la ex presidenta y ahora espera -con muchas ansias por cierto- que CFK termine presa en alguna de las causas judiciales en su contra, porque la considera merecedora de ese castigo.

    El odio de esos sectores, y en contrapartida, el amor incondicional que le expresan a ella sus seguidores reflejan una situación que va más allá de si se enriqueció ilegalmente a costa del Estado o no. Es la versión actual de las antinomias que nos caracterizan.

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