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    Al gobierno le va mejor con la política que con la economía

    "En la Casa Rosada creen que pasó lo peor de la crisis y que la tranquilidad social no está comprometida, aunque hubo picos de inflación y tarifazo que llevaron a temer lo peor".


    A seis meses de asumir Macri no logró que la actividad despegue, pero contra lo esperado, controló política, manejó el Congreso, aseguró la gobernabilidad y neutralizó a la oposición más dura.

    La política nativa es una fuente inagotable de sorpresas. Del gobierno de CEOs del macrismo se esperaba racionalidad económica, eficiencia y una capacidad sin competencia para mejorar el clima de negocios, las inversiones, el flujo de capitales y la marcha de la economía, pero nada de eso no ocurrió.

    Al mismo tiempo no pocos proclamaban que su performance política sería un desastre, porque sus colaboradores provenían del ámbito empresario y no del barro suburbano o de las provincias más pobres, pero eso tampoco ocurrió, sino más bien lo contrario.

    Las duras consecuencias económicas del ajuste todavía se sienten, pero las políticas no fueron, ni lejanamente comparables. En la Casa Rosada creen que pasó lo peor de la crisis y que la tranquilidad social no está comprometida, aunque hubo picos de inflación y tarifazo que llevaron a temer lo peor.

    El 10 de diciembre Mauricio Macri se encontró con un desastre económico mayor al que esperaba. Tardó en admitirlo para no generar expectativas negativas, pero las generó. Curiosamente entre los actores económicos decisivos que siguen siendo los más pesimistas y renuentes a apoyarlo.

    Se creía que el "establishment" lo acompañaría por afinidad ideológica y de intereses, pero le dio la espalda. Otra suposición errada. Los mismos que concurrían a aplaudir a Cristina Fernández, Julio de Vido y Kicillof en la Casa Rosada ni invirtieron, ni se privaron de una remarcación descontrolada que acicateó la inflación más allá de las peores previsiones y congeló la economía. Un "overshooting" salvaje. La gran ironía reside en que, de acuerdo con la oposición, es el sector para el que Macri gobierna.

    Pero la paradoja más sorprendente es que una mayoría superior al 50% de los votantes sigue creyendo que las cosas mejorarán y, por lo tanto, respaldando al gobierno. Está formada por ciudadanos de a pie, los mismos que padecieron lo peor del ajuste. Son los únicos que contribuyen a la gobernabilidad, mientras los poderes "de facto" (las corporaciones que denostaba el kirchnerismo) se paran en la vereda de enfrente a presionar para sacar ventajas.

    Hay una solo forma de explicar por qué en condiciones tan adversas la gobernabilidad se fortaleció a pesar de que la inflación sigue alta y la recesión no se va: la operación política del gobierno funcionó. Quedó a la vista una inesperada capacidad de maniobra del ingeniero y sus CEOs, mientras la dirigencia política tradicional anda por la banquina.

    ¿Cómo medir el desempeño del gobierno en este terreno? Un parámetro es el comportamiento del Congreso, donde el macrismo tiene una minoría en algunos casos absurda. En un semestre consiguió que se aprobara con mayorías cada vez más aplastantes el pago a los buitres, dos jueces para la Corte Suprema que no están alineados con ningún bloque parlamentario y un pago extraordinaria a jubilados financiado con un blanqueo.

    Con el primer proyecto las mayorías peronistas le permitieron salir a buscar crédito externo en medio del ahogo financiero. Con el último no solo le entregaron otra fuente importante de financiamiento, esta vez interno, sino que le permitieron pagar a dos millones y medios de jubilados una deuda vergonzosa y hacer "política" con la eliminación de una injusticia.

    El pago a jubilados, más la marcha atrás con parte del tarifazo, más los subsidios sociales fortalecidos forman parte del "macrismo de rostro humano" que sorprendió desagradablemente por igual a los kirchneristas y a los economistas ortodoxos. Pero esto no es una paradoja: los extremos se tocan.
    Sin embargo, el aporte tal vez más eficaz a la política macrista lo hizo la ex presidenta Cristina Fernández y los delirantes escándalos de corrupción "K".

    Las revelaciones de las últimas semanas tuvieron el doble efecto de hacer desaparecer al peronismo de la escena y de poner en movimiento a los jueces que durante una década habían paralizado las causas.

    El "strepitu fori" dejó menos lugar en los medios para la penurias económicas de la población y silenció al peronismo. Macri y sus colaboradores tuvieron la prudencia de no intentar manipular material tan peligroso y adoptaron una sensata actitud de "laissez faire". Es que, al contrario de sus opositores, ellos tienen confianza en su capacidad de maniobra, pero no exageran.

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