Por Pedro Réttori

Arrasador triunfo de Cristina Fernández

23-10 › La impactante victoria de Cristina Fernández, tanto por el porciento obtenido como por la diferencia con el segundo, la obliga a asumir la mayor de las responsabilidades en su nuevo mandato.
La conmovedora confianza que le otorgó el pueblo argentino le impondrá una gestión en la que deberá superar los logros obtenidos desde el 2007 como también supone, y seguramente lo habrá evaluado, que las decepciones son directamente proporcionales a las expectativas generadas.
Estas elecciones del 2011 no sólo ratificaron la autoridad presidencial sino que también devolvieron al Frente Para la Victoria el quórum propio en las dos Cámaras legislativas que había perdido en el 2007 primero y en el 2009 después.

Los cuatro años transcurridos desde que sucedió a Néstor Kircher, y fundamentalmente todo lo ocurrido en ese período, constituyeron un inédito caso en el que la sociedad argentina pudo observar en directo cómo funcionan y funcionaron durante toda la historia política desde 1983, tanto los grupos de opinión como los de presión con el fin de lograr los objetivos que, en la mayoría de las oportunidades, van mucho más allá de los que beneficiarían directamente a la sociedad.

Así fue como, más allá de la aceptación o no de los involucrados quedaron expuestos y a la vista del pueblo, movimientos directamente destituyentes que, con la utilización de todas las herramientas imaginables, trataron de abortar desde el comienzo aquellas iniciativas y acciones de gobierno que de lograrse, consideraban no equivocadamente, a la postre le brindarían al gobierno un apoyo y aprobación como el obtenido este 23 de octubre.

Desde el segundo año de mandato de Néstor Kirchner y durante todo el período de Cristina Fernández, quedó claro que a la oposición política sólo se le ocurrió convertirse en opositores, y ese “todo está mal” tuvo tanta virulencia y poca credibilidad que la población en las Primarias en agosto y en las Generales de hoy, no sólo premió al gobierno sino que castigó duramente a quienes no supieron , no pudieron o no quisieron convertirse en la necesaria oposición que sustenta los cimientos de una sociedad democrática. Resulta paradójico pero las acciones que la “genericamente denominada oposición en el país realizó para evitar que el Ejecutivo Nacional consiga la “hegemonía política” lo único que consiguieron fue devolverle a FPV el manejo del Congreso Nacional.

sinretorica@argentina.com