"Todos los cretenses mienten", decía Epemínedes, el cretense.
Dos noticias falsas circularon en los últimos días en distintos sitios de noticias de Resistencia y el Chaco y rápidamente fueron replicadas en Facebook, en Twiter, y en algunas emisoras de radio.
Las informaciones se referían a un supuesto viaje al exterior de una funcionaria provincial y al fallecimiento de una joven en el Hospital Perrando. Ambas fueron desmentidas.
Hasta aquí no sería más que otro caso de los tantos que diariamente se publican en las redes sociales si no fuera porque esta vez se dieron nombres y apellidos.
Por supuesto que es muy difícil reglar en esta materia pero mucho más lo es conseguir que quienes aprendieron a conducir un vehículo no se crean Patos Silvas o aquellos que, como alguna vez desmenuzaron un pollo, crean que están capacitados para operar a corazón abierto.
Ese mismo concepto puede aplicarse a la comunicación social. Es tan vasto el concepto, está tan poco normada su práctica, está tan vapuleada por propios y extraños que hoy es posible comprobar que tras el eufemismo de "comunicador social" habita una multiplicidad de personas de cualquier grado de instrucción, oficio, profesión o deseo de emular ya sea a citizen Kane o a Goebbels.
Y esto vale tanto para quienes escriben bulos como para quienes los replican sin ningún tipo de pudor, vergüenza, temor o responsabilidad.
Lo paradójico es que esas réplicas son hechas sin ningún tipo de chequeo y por quienes se rasgan las vestiduras imputando a otros portales el copy-paste que hacen de los comunicados enviados por organismos municipales, provinciales o nacionales.
La paradoja está dada porque estas gacetillas de prensa tienen origen comprobable y comprobado y por lo tanto veraces, no así las noticias falsas que los criticones publican.
"Todos los cretenses mienten", decía Epemínedes, el cretense.
Sobre la mentira:
La presentación de la persona en la vida cotidiana. Erving Goffman. Amorrortu. 1993
Cine: Liar, Liar de Tom Shadyac con Jim Carrey . 1997
TV: Lie to me