¿De qué me sirve haberme imaginado un argumento mejor que “El padrino“ si ni siquiera lo he podido escribir en un papel?
A menudo solemos encontrar gente con buenas ideas. En mi caso, las ideas me surgen espontáneamente a lo largo del día (y durante la noche). Con el paso de los años me he tomado el trabajo de anotar algunas de ellas para desarrollarlas en un futuro. En este sentido, es bueno tener un cuaderno o libreta a mano, en última instancia anotar cosas en el celular.
¿Es bueno tener ideas?
Claro. Porque habla de nuestra creatividad, nuestra imaginación y que siempre estamos pensando en algo nuevo.
Las personas creativas tienen el poder de cambiar sus propias vidas, la realidad que los rodea y hasta el mundo.
Ahora bien. ¿Por qué enumero tantas cosas bonitas en el comienzo de esta columna? Por la sencilla razón de que con tener buenas ideas no es suficiente.
La vida está compuesta de realidades. Mejor dicho, de ideas desarrolladas y plasmadas en cosas concretas.
¿De qué me sirve haberme imaginado un argumento mejor que “El padrino“ si ni siquiera lo he podido escribir en un papel?
Las ideas son como pájaros que nos visitan en una mañana soleada. Se paran en tu ventana y parecen mirarte. Al rato salen volando y desaparecen en el horizonte.
He conocido cientos de personas brillantes en ideas. Animadores de conversaciones de bar. Filósofos de barrio. Genios en potencia. Diamantes en bruto. Debo decir, que casi ninguno de ellos hizo nada por perseguir sus espontáneas y geniales ideas.
Suele pasar que el mundo es de quien hace cosas. Mas de quien sólo las piensa.
En general nos encontramos con líderes de todas las ramas de la sociedad, que parecen apocados, aburridos y sin pocas luces. En general son personas que han realizado algunos pocos pero precisos movimientos. Han accionado sobre la realidad.
Hasta una idea mediocre, al ser realizada, se transforma en una realidad. ¿Puede ser mejorable? (seguramente) ¿Puede haber mejores? (casi seguro) .
Pero Existe. Ésta. Es.
¿Qué es lo que diferencia una buena idea de una realización? Todo el trabajo que lleva hacer de la idea una realidad.
Plantar la idea en un papel, proyectar su realización, disponer del tiempo y las ganas para hacerlo, tener un método, poner manos a la obra, ser consecuente y terminar la obra. Darla a conocer. Defenderla. Hacerla realidad.
Todo esto es 50 veces más difícil que sólo tener la idea.
Vivimos en el país de “Yo podría hacerlo mejor“, un potente argumento que podría dejar paralizado a cualquier aspirante a hacer algo. Somos especialistas en encontrar defectos o hacer comparaciones oportunas para derribar cualquier proyecto incipiente. Si habláramos en términos arquitectónicos, somos mejor con la maza para derribar la pared que para construirla.
En ese medio deben moverse los aspirantes a hacer cosas. Deberán no sólo tener la idea, sino además defenderla. Esquivar los mazazos que vienen por todos lados.
Hay algo que resulta lógico, si hay una posibilidad de dinamitar un proyecto tiene que ser al comienzo, cuando es sólo una idea. Una vez realizado y funcionando, el esfuerzo por relativizar lo evidente termina dejando en rídiculo a quien lo intenta. ¿Quién se atreve a criticar hoy en día a Bill Gates, a Paul McCartney o a Miles Davis sin quedar como un idiota?
Como si faltara un ingrediente a esta torta de difícil cocción, debo agregar que como contracara de esta actitud intolerante y crítica hacia lo novedoso que podemos tener, de la misma forma podemos transmutar las críticas en aceptación; incluso, veneración de quienes ya hicieron todo y son consagrados por eso mismo. Personas que, a esta altura, no les importa ni necesitan nuestras críticas, porque han avanzado en la persecución de sus propios deseos y nosotros hemos quedado en el camino protestando al aire.
A priori, pareciera fácil estimular las nuevas iniciativas, las aventuras creativas de nuestros amigos, el camino de la creación de nuevas cosas, pero la realidad indica que no es así. Aquí no hay buenos ni malos. Es algo que funciona así en nuestro interior. Esa zona de confort en la cual vivimos se ve amenazada con cada novedad que no podemos controlar y la secreta misión (quizás del inconsciente) es que todo siga igual que antes. Afortunadamente, todos aquellos que cambiaron el mundo, la ciencia, la música, el arte dieron poca bola a lo que se decía de ellos.