Los argentinos son polares. No por el frío glacial que azota por estos días la ciudad de Buenos Aires y varios puntos del país.
Los argentinos son polares. No por el frío glacial que azota por estos días la ciudad de Buenos Aires y varios puntos del país. Todo se plantea como una disputa irreconciliable. La semana pasada fue Messi o Maradona. Ahora explotó otro dilema pasional futbolero sobre el amado y odiado Gerardo Martino que acaba de renunciar a la dirección técnica de la selección de fútbol. En los medios y la política subsiste otra divisoria que ingeniosamente Jorge Lanata bautizó como “la grieta” condensando los dos lados de la política extrema. Ahora, terminado el ciclo político del gobierno de Cristina Fernández, la puja K-anti K parece continuar con renovados bríos. Y una muestra fue el primer Superdomingo en la pantalla de la televisión argentina en el que se lanzaron a competir en la misma franja horaria con diferencia de media hora el propio Lanata, en Canal 13, con Roberto Navarro, por C5N, del otro lado de la “grieta”. Con buenos picos de rating ambos, sin embargo el primer lugar en el podio fue para Susana Giménez. ¿Los televidentes se cansaron de que la política los invada también el domingo? ¿O acaso la propuesta no resultó atractiva? ¿Los kirchneristas miraron el programa de Navarro? ¿Y los antikirchneristas se quedaron prendidos al 13? ¿Cuántos de unos o de otros se “cruzaron” o saltaron a otros canales? Es probable que ninguna respuesta sea taxativa. Tal vez se trate solo de un ejercicio ciudadano de empezar a plantear que la grieta debe empezar a ser cerrada por los medios, con un poco más de equilibrio en su ya dinámico ejercicio profesional. Y los televidentes ya no se banquen que las posiciones estén tan extremas, de un lado y del otro.