En el marco de una multitudinaria movilización que los organizadores estimaron en más de 350.000 personas, las cinco centrales sindicales dieron un mensaje claro hacia la concreción de la reunificación gremial el 22 de agosto venidero, y una señal inobjetable en defensa del empleo al advertir que si el Gobierno veta la ley de emergencia ocupacional que está debatiendo el Congreso, convocará a un paro general.
La movilización de miles y miles de trabajadores quedó a la par en una hipotética tabla comparativa a la realizada por la CGT el 30 de abril de 2009 en la avenida 9 de julio, cuando Hugo Moyano era secretario general de la central obrera, el metalúrgico Juan Belén el adjunto y Cristina Fernández de Kirchner era la presidenta.
Sin registrarse inconvenientes desde hora muy temprana comenzaron las concentraciones de las CGT Alsina, Azopardo y Azul y Blanca y las CTA de los Trabajadores y Autónoma, en las cuatro entradas previstas por los organizadores que volvieron a poner de manifiesto su capacidad para contener a miles de personas.