En los actos que se realizarán el 8 de agosto en toda la provincia con motivo de recordarse la provincialización del entonces Territorio Nacional, los alumnos de cuarto grado de escuelas públicas y privadas prometerán lealtad a la bandera del Chaco, tal lo determinado por la Ley Provincial N° 7537. El texto con el cual los alumnos realizarán la promesa, dice: "Como reconocimiento y homenaje a quienes poblaron, desde los albores de la historia esta tierra y a quiénes se sumaron después para construir entre todos un pueblo de trabajo, justicia y dignidad: ¿Prometen en este acto, lealtad a la Bandera que nos une como provincia, en el marco de una Nación donde aprendimos a vivir valorando a diario el concepto de patria en el prójimo que nos acompaña".
Desde el Ministerio de Educación se insta a las comunidades a comprender la importancia de la provincialización del Chaco, ya que fue un proceso histórico-político complejo y poco profundizado, en el que el 8 de agosto de 1951, fecha en que se promulgó la Ley N° 14.037, es sólo un momento de ese proceso, largo, por cierto, de búsqueda y conquista del ejercicio de ciudadanía política de los habitantes del entonces Territorio Nacional del Chaco. En 1951, bajo la presidencia del general Juan Domingo Perón, por haber alcanzado los grados de población y desarrollo previstos, por Ley 14.037, promulgada por el Poder Ejecutivo, el 8 de agosto se constituyó en provincia el territorio del Chaco, incorporándose de esta manera a la vida institucional del país, como estado federal autónomo. La Convención Constituyente del 21 de diciembre de 1951, sancionó la Carta Constitucional, la cual adoptó para la provincia el nombre de Presidente Perón y fijo su capital en Resistencia. Las primeras autoridades constitucionales en la historia del Chaco asumieron el 4 de junio de 1953, el gobernador electo fue Felipe Gallardo y vicegobernador Deolindo Felipe Bittel.
La dictadura de 1955 que derrocó al gobierno constitucional de Juan Domingo Perón, derogó la Reforma Constitucional de 1949, anuló las constituciones provinciales y también el nombre de nuestra provincia, la que volvió a llamarse con su antiguo nombre.
Debemos redescubrir el proceso de la Provincialización del Chaco, interpretando sus alcances, para poder comprender quiénes lo hicieron posible, por qué y cómo lo hicieron y contra qué intereses se enfrentaron. Para hacernos cargo de lo que tal acontecimiento representó como conquista de derechos ciudadanos. Para entender todo lo que todavía nos falta por conquistar.
En este sentido, honrar a la bandera significa respetar cada una de las historias de luchas, compromisos y de identidades de nuestro suelo chaqueño.