La renuncia de los ministros de Salud, Antonio Morante, y de Gobierno, María Lidia Cáceres, encendió el alerta roja para el gobernador Bacileff Ivanoff quien lentamente se aproxima a la posibilidad de administrar un gobierno sin partido. No son pocos quienes en el PJ sostienen que la respuesta dada al llamado de tregua social realizado por el presidente del partido, Jorge Capitanich, fue una muestra más de la falta de “cintura” política y si bien respetan los “estilos diferentes” expuestos por Bacileff, no quieren quedar atados a una “intemperancia congénita” del gobernador y muchos menos de ser acusados de inorgánicos. La presente situación hace recordar a la gobernación de Rolando Tauguinas quien, a los pocos días de asumir, desconoció la autoridad política de José Ruiz Palacios y de esa manera puso fecha de vencimiento a su flamante gestión.
“El 2015 está a la vuelta de la esquina” dijo Domingo Peppo, hace pocas horas, en el Congreso de Puerto Tirol y es posible que los integrantes de la mesa chica de Bacileff puedan decirle que la gestión gubernamental implica una variable política-partidaria que no debe ser eliminada. La forma y fondo de actuar en los conflictos provinciales no le dio los mejores resultados a Bacileff quien observa, tal vez incrédulo, que la mayoría de sus decisiones y actitudes son rechazadas dentro del PJ chaqueño y observadas con creciente beneplácito por una oposición tan dispersa como necesitada de ayuda.