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    Apoyo de las cooperativas a la recuperación del trabajo

    "A lo largo de la historia, los trabajadores fuimos conquistando derechos a través de la organización y la lucha. Pero estos derechos no son “permanentes”, hay que defenderlos todos los días, porque siempre el capital concentrado se encuentra agazapado, esperando la oportunidad para arrebatarlos y explotarnos cada día más, para de esa manera incrementar sus ganancias. Es clave que aprendamos esta lección, una y otra vez, porque hoy la Argentina vive una situación particular. En esta última década, los trabajadores hemos conquistado numerosos derechos que nos habían sido quitados, primero en la Dictadura militar y después en la nefasta Década de los 90. En los últimos 10 años, el gobierno nacional supo encauzar los reclamos populares en un proyecto basado en la recuperación del trabajo y los derechos sociales".

    De esta manera, los trabajadores recuperamos las paritarias libres y el país recuperó los fondos de las jubilaciones que habían sido privatizados en los 90 para que los bancos hicieran grandes negociados con nuestro dinero. Hoy esos fondos son el motor del desarrollo del país y de la obra pública con las que se ven beneficiadas muchas de nuestras cooperativas.

    Los programas de promoción y desarrollo para cooperativas son claramente hoy políticas de inclusión, son derechos conquistados por un sector de trabajadores que estaban completamente excluidos del campo laboral. Y podemos seguir enumerando un sinfín de beneficios conquistados, como la Asignación Universal por Hijos, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que pone un límite importante a los monopolios mediáticos y les abre la puerta a los medios comunitarios, son parte de una extensa lista de derechos conquistados, derechos que debemos defender y profundizar.

    Durante la crisis que debilitó el país en la década anterior, fueron surgiendo nuestras cooperativas, no solamente como una forma de organizar el trabajo, sino también como forma de construcción popular y de disputa con el capital en función de los intereses de la sociedad en general. A la idea de que las cooperativas eran una isla que sobrevivía o tenía “éxito” dentro de un sistema injusto y capitalista, se le fue contraponiendo la concepción de organizaciones que contribuyan a transformar a la sociedad en otra más justa y humana.

    Todavía tenemos por delante muchos desafíos en este camino inventado por nosotros mismos.

    Cargamos una gran deuda en combatir la precariedad en la tenencia de los medios de producción y gozar de condiciones que nos permitan el desarrollo. Y debemos enfrentar a aquellos empresarios que mal utilizan la forma de cooperativa para explotar a los propios trabajadores, generando precarización laboral y evasión impositiva. Para ello necesitamos acciones públicas de control, pero también sabemos que debemos aumentar la conciencia exigiendo participación y democracia en las cooperativas.

    Sabemos que partimos de una situación de debilidad respecto al capital, que hace que nos cueste afianzar el crecimiento y nos limita para lograr mejores condiciones. Pero debemos dar la disputa con el capital concentrado, formando redes sectoriales, mercados populares y encadenamientos productivos, para intervenir cada vez más y mejor en el mercado, sentando las bases de otra economía y lograr así mayores condiciones de vida para los trabajadores autogestionados.

    Hoy vemos cómo sacan pecho las grandes corporaciones, con sus gerentes de turno devenidos a políticos, esperando que llegue el tan mentado fin de ciclo y vengan a quitarnos todos los derechos conquistados en esta Década Ganada.

    No hay cooperativismo sin un proyecto de país, y no hay proyecto de país si no nos involucramos y asumimos un compromiso político.

    Nuestra tarea es defender las conquistas obtenidas y no dar un paso atrás en el camino ya recorrido, no podemos volver a décadas pasadas de hambre y miseria para los trabajadores y para los más desposeídos. Ésta es la hora de defender lo conquistado con unidad y organización. Tarea que en nuestro sector toma cuerpo en la CNCT, la organización más importante que han logrado formar los trabajadores autogestionados a lo largo de su historia.

    Por eso, compañeros, hagamos fuerte esta organización, hagamos una CNCT poderosa para defender lo conquistado y seguir obteniendo más derechos. Porque los trabajadores somos fuertes, somos luchadores, somos capaces, pero si nos unimos, como lo estamos haciendo en la CNCT, los trabajadores somos invencibles.

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