Las declaraciones del gobernador Juan Carlos Bacileff Ivanoff referidas a "un medio gráfico de alto tiraje en la provincia" y la posterior contestación del Director de Diario Norte, Miguel Ángel Fernández, fueron recogidas por la bancada de diputados de la UCR que emitió un documento en el que hace referencia a la situación de los trabajadores de Radio Chaco “que iniciara sus transmisiones allá por 1933” confundiéndola con los inicios de LT5 Radio Chaco, hoy LRA 26 Radio Nacional Resistencia, y en el que fustiga duramente al gobernador por lo actuado hasta el momento con los medios de comunicación en cuanto a distribución de pauta oficial. Se podría coincidir, o no, con lo expuesto en el documento pero habría que pedirles a los firmantes que primero, y en nombre de su partido, hagan un público “mea culpa” por lo actuado en ese mismo aspecto durante las dos administraciones del doctor Ángel Rozas que, a través de la Subsecretaría de Información Pública ejercida por Carlos Carosini, llevó adelante una política comunicacional que no se caracterizó precisamente por equidad en la distribución de pauta oficial ni por mostrar tolerancia con los medios que la recibían (son muy recordadas las “tomadas de asistencia” en las conferencias de prensa o cobertura de actos oficiales). Deberían recordar el durísimo conflicto que enfrentó Rozas con el mismo medio hoy en discusión y que tuviera su inicio con una matutina y recordada conferencia de prensa del entonces gobernador en el Salón Obligado de Casa de Gobierno como también la larguísima confrontación que incluyó todas las armas que habitualmente se usan en este tipo de disputas. Sería importante que este conflicto sirva para poner en debate en todo el Chaco la relación entre política y medios de comunicación y cuales deberían ser las reglas que regirían la misma. Es obvio que para muchos la mejor legislación en materia de medios es la que no existe (en referencia a la propuesta del diputado Carlos Martínez de una norma referida a la pauta oficial) y que cualquier expresión que desde el poder político se haga al respecto será tomado por la mayoría como "un ataque a la libertad de expresión".
Aunque muchos lo nieguen son muy evidentes los intereses solamente económicos que se defienden cuando surgen estos “chispazos” como también lo son las “asignaciones de representación popular” que algunos utilizadores de la palabra se adjudican sin haber participado jamás de una elección y que por el sólo hecho de estar en un medio de comunicación creen poseer. En el amplio espectro de los medios y generalmente por lo bajo, lejos de los micrófonos y en los márgenes del temor, se denosta a los “periodistas estrella” “ a los que “nunca se los toca” y “siempre cobran la pauta”, cuando en realidad deberían preguntarse (para imitarlas) qué técnicas de persuasión utilizan “los grandes” para convencer a los responsables de administrarla, que la pauta solicitada será una de las mejores inversiones comunicacionales que podrían hacer con el ofrecimiento, claro está, de la mayor audiencia, el mejor rating o la mayor tirada de todo el Chaco.