La superlativa figura de Luis Landriscina cerró la presentación de la Delegación oficial del Chaco en Cosquín. El humorista con evidentes problemas en sus cuerdas vocales recibió plaquetas de homenaje de manos del Presidente de la Legislatura Darío Bacileff Ivanoff, del titular del Instituto de Cultura, Edgardo Pérez y de la Comisión Organizadora. La noche chaqueña fue nostalgiosa, se inició con una canción a cargo de Ernesto Piti Canteros, continuó con chamamés y valseados a cargo de los integrantes de la delegación y una representación del juego de la taba que apareció como melancólica reedición del cuadro que en 1964 obtuviera premios en el mismo escenario. Seguramente los responsables de presentar al Chaco en Cosquín habrán tomado cuenta que la provincia tiene a muchos artistas que en esta misma edición del festival, en forma aislada, en distintos días y horarios, tuvieron actuaciones con buena respuesta del público, pero que al no estar en horario central se perdieron en el montón. Tal vez sea el momento de apostar a las nuevas generaciones, a quienes desde su permanente trabajo tengan la posibilidad de lograr como en 1964 y después con Zitto Segovia en los 80 que el país todo se entere de las propuestas artísticas que de alguna manera muestren y demuestren que el folclore chaqueño (no geográfico sino como representación de los usos y costumbres ancestrales de sus orígenes) tienen carácter propio y que no solamente están emparentadas con la fuerza y vitalidad chamamecera.