La representación que del Curupí (mito regional) se hizo el último domingo en el Festival del Chamamé en Corrientes despertó el rechazo de los sectores más conservadores. De acuerdo con los indignados, la afrenta estuvo dada por la "obscena exhibición" del enorme pene que de acuerdo con la mitología ostenta el curupí y lo utiliza para perseguir a las doncellas. Los quejosos manifestaron su desacuerdo en mostrar ese tipo de representación en un espectáculo "para la familia" en abierta concordancia con los postulados de Familia, Patria y Tradición que desde los inicios mismos de la Organización Nacional conformó el núcleo duro de los sectores económicos y políticos más poderosos, los mismos que hasta hace no mucho tiempo eran los únicos que en los bailes de pueblo podían ingresar a la "pista social" en oposición a "los menchos" que se divertían en "la popular" (escuchar "Yo nací en Loreto Pueblo" de y por Mario Boffil).
Corrientes, o un sector específico de su sociedad, siempre se caracterizó por la acérrima defensa de su "cultura" en la que no permite ningún tipo de intromisión y que la convirtió, de acuerdo con esos mismos representantes en una "república aparte" que alguna vez prometió: "si Argentina entra en guerra, Corrientes la va a ayudar". El pensamiento conservador en una sociedad conservadora tiene plena vigencia en Corrientes no sólo en ocasiones como esta sino también en los patronazgos políticos y económicos que aún hoy pueden observarse