Los fuertes cruces entre el gobernador Juan Carlos Bacileff Ivanoff y funcionarios nacionales llega en el justo momento en que la ciudadanía de todo el Chaco trata de recuperar la tranquilidad después de los trágicos sucesos que la enlutaron. Todavía persiste el miedo que generó el estado de indefensión al que fue sometida por la protesta salarial de la policía que, seguramente, encubre otros objetivos, pero que en estos días exige a los máximos responsables el mayor esfuerzo y dedicación para no incrementar el estado de alerta permanente. La sensación de inseguridad y el padecimiento de quienes directa o indirectamente fueron blanco de los delincuentes obliga a los mandatarios de la voluntad popular y a quienes designaron a mantener la mente fría y a utilizar la inteligencia con el fin de preservar el bienestar general. No será con cruces, insultos, amenazas o personalismos a través de los que se encontrará la prudencia necesaria en momentos de crisis. No será con mayores dosis de pólvora verbal que se conseguirá una menor conflictividad, como asimismo la disputa entre quienes supuestamente defienden los mismos intereses tendrá , como lógico resultado, el envalentonamiento de aquellos que desde el interior de la policía intentaron (e intentan) constituirse en factores excluyentes y decisorios y en los únicos garantes de la paz social. Es de esperar que la puesta en la consideración pública del “tema policial” sirva para que al mismo se le den respuestas políticas y de esa manera las fuerzas de seguridad provinciales queden absolutamente supeditadas al poder político de cada una de sus jurisdicciones y de ninguna manera puedan coaccionarlo, amedrentarlo y mucho menos imponerle condiciones de ninguna naturaleza. Pedro RETTORI