En lo que parece ser una nueva estrategia de información el gobernador Capitanich sorprendió en la mañana del domingo con el anuncio de la designación de Sergio Soto como Ministro de Educación. No sólo por la elección sino por el día elegido y también porque una noticia muy trascendente no fue conocida primero a través de los medios de comunicación, especialmente aquellos que hasta hace no mucho tenían casi todas las primicias. De esta manera Capitanich democratiza la información y se muestra alejado de los intereses sectoriales. Con la aparición de internet y las redes sociales cada individuo, cada sujeto, cada ciudadano, puede constituirse en "medio" y por lo tanto tienen acceso a la información actualizada y a la comunicación masiva en tiempo real. El individuo se torna dinámico y participativo y la respuesta es inmediata. Hoy ya no es un simple receptor de los mensajes de los "naturales mediadores entre el gobierno y la sociedad" sino que puede constituirse en emisores de los mensajes, es decir en "medios en sí mismos". Tal vez este uso de las nuevas herramientas comunicaciones esté originado en algunos de los conceptos incluidos en el "memo" interno que el gobernador distribuyó a fin de año entre sus colaboradores: "hace cinco años que estamos en el gobierno y no logramos optimizar una estrategia publicitaria de la gestión que sea adecuada (...) el perfil comunicacional no se cumple satisfactoriamente y no se aplica razonablemente la pauta". Estos puntos se refieren directamente a la gestión de quienes estuvieron en la Subsecretaría de Información Pública que "sin saber el oficio y sin vocación", y Capitanich lo sabe, actuaron más en función de los intereses de los medios y de algunos de sus comunicadores que de los de la gestión de gobierno. Hace no muchos días el gobernador anunció por twiter el enroque en su gabinete y prefirió un medio nacional para dar más información. Y este domingo el título de tapa lo dio él mismo a media mañana. Buen síntoma: la información también puede, y debe, ser coparticipada.
Hay quienes entienden que "la comunicación es demasiado importante para dejarla en manos de los periodistas" entendiendo como tales a quienes de una u otra forma se desempeñan en un medio de comunicación y también existen quienes creen, y actúan en consecuencia, que los medios sólo son una empresa comercial cuya principal meta es la rentabilidad. Lejos están estos últimos en reconocer la existencia de la "responsabilidad social" que intrínsecamente tienen quienes en lo audiovisual son sólo concesionarios de un lugar en el espectro y desde lo gráfico creen ser, en el mejor de los casos, los voceros de "la opinión pública" y cuando quieren presionar para obtener más beneficios (aumento de pauta, primicias u otros conexos) utilizan los títulos de tapa y la elección de las fotografías como elementos de presión para convencer, a quienes toman decisiones políticas, que también pueden "formarla". Es un tema ya discutido hasta el hartazgo pero por suerte quienes "toman decisiones políticas" se dieron cuenta y entendieron que cuando Marshall Mc Luhan en los años sesenta sentenciaba que "el medio es el mensaje" decía que una vez manipulado por el medio, la información cambia totalmente, y es así como la audiencia lo percibe. Mc Luhan se refería a los medios tradicionales, radio, televisión, diarios pero desde la aparición de internet y las redes sociales cada individuo, cada sujeto, cada ciudadano, puede constituirse en "medio" y por lo tanto tienen acceso a la información actualizada y a la comunicación masiva en tiempo real. El individuo se torna dinámico y participativo y la respuesta es inmediata. Hoy ya no es un simple receptor de los mensajes de los "naturales mediadores entre el gobierno y la sociedad" sino que puede constituirse en emisores de los mensajes, es decir en "medios en sí mismos", con llegada directa a la sociedad, sin intermediarios. Es lo que hoy está haciendo Jorge Capitanich.